Visita con brindis, fotos, requisas y fábulas
Culpable de 'parapolítica' pagará su pena, aseguró George Bush durante visita a Bogotá Aparte de los discursos de apoyo, de las explicaciones sobre la 'parapolítica' o la guerra en Irak, la visita del presidente George W. Bush a Colombia tuvo una cara más amable y poco conocida.
Bush y su anfitrión, el presidente Álvaro Uribe, tuvieron tiempo de brindar antes del almuerzo. "Agradezco su hospitalidad. A Laura y a mí nos impresionaron dos cosas: la belleza del paisaje y la calidez de su pueblo", dijo Bush.
Uribe le respondió: "Quiero invitarlo a brindar por el bienestar de la nación norteamericana, por el bienestar de la nación colombiana, por la unión del continente...", antes de iniciar el almuerzo en el Salón Azul de la Casa de Nariño.
Antes, al arribar a la sede de Gobierno Bush fue testigo de otras muestras de afecto: los hijos de Uribe, Tomás y Jerónimo, se 'colaron' en la foto oficial de la visita -algo pocas veces visto en estos actos de protocolo- y hasta las novias de los dos muchachos fueron vistas 'pavoneándose' en Palacio.
Después, en el homenaje que le rindieron en la Plaza de Armas, Uribe sorprendió a más de uno cuando llevó su mano derecha al pecho mientras la Guardia Presidencial interpretaba el Himno de los Estados Unidos. Parecía uno más de la delegación americana. Bush no hizo lo mismo cuando la banda interpretó el himno de Colombia.
El despliegue de seguridad afectó a más de uno. Las palomas que sobrevuelan todos los días la Plaza de Bolívar, ayer vivieron una de sus peores jornadas: nadie les arrojó granos de maíz, porque el lugar se encontraba absolutamente despejado.
Y en la Fundación Rafael Pombo, donde se reunieron las primeras damas, Lina y Laura, algunos adultos que se habían disfrazado de los personajes de las fábulas del escritor colombiano, también fueron desalojados.
"La Gata Candonga, Simón El Bobito y Rin Rin Renacuajo se salen y se van para ese salón", les dijo un agente de seguridad a los desdichados personajes, diez minutos antes de que se produjera el encuentro entre las dos damas.
Y aunque más de uno en Palacio no quiso perder la oportunidad para fotografiarse con Bush, en Catam, el aeropuerto militar donde aterrizó el Air Force One, ocurrió algo parecido: los periodistas se preocuparon por asegurarse una foto con el avión presidencial norteamericano.
En ese mismo lugar, los integrantes de la Fuerza Aérea que hicieron una calle de honor para el mandatario norteamericano tuvieron que dejar a un lado su orgullo y entregar sus armas a agentes de Estados Unidos, quienes previamente las revisaron para ver si tenían algún tipo de carga.
La visita puso a correr a más de uno. Pero el carrerón más famoso fue el del presidente Uribe, quien se notó incómodo con algunas de las preguntas que le hicieron en la conferencia de prensa, sobre todo con la relacionada con la eventual extradición de los ex comandantes de las autodefensas.
Uribe aprovechó el último instante que tuvo con Bush en Casa de Nariño, justo cuando lo acompañó a la puerta para despedirlo, y cuando vio a un grupo de periodistas corrió hasta los comunicadores para decirles:
"Tengo que decirle al mundo que durante mi Gobierno se han extraditado 536 personas, ¡536 personas!", dijo y luego volvió a correr hasta el lugar donde había quedado Bush.
Brindis, fotos, militares requisados, personajes de fábulas desplazados, caracterizaron la otra cara de la cumbre entre Uribe y Bush. Una cumbre que, si revisamos la historia, no se repite todos los días.
Tomado de : EL TIEMPO