Ecuador asegura que tiene las pruebas que llevará a La Haya sobre los daños por las fumigaciones
Fuente: Caracol 01/28/2007 - 09:54:00
El vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno, señaló que independientemente de las tareas que adelante la comisión binacional colomboecuatoriana que se pondrá en marcha, su gobierno alzará una demanda ante la Corte de la Haya.
En diálogo con Caracol Radio, el alto funcionario del Ecuador destacó que ya tienen las pruebas que comprueban los efectos dañinos del glifosato en la zona de frontera a cauda de las fumigaciones colombianas.
"Personalmente pude estar en la frontera y pude observar los daños en la piel que se produce en las personas y la muerte de sembríos. Esas son las pruebas que llevaremos a la Corte, pues creemos que es la forma de dirimir las diferencias de manera científica y no políticamente," precisó el vicepresidente ecuatoriano.
Definió este impase diplomático por los efectos del glifosato, como una divergencia entre países hermanos, por lo que dijo que la vida entre Colombia Ecuador seguirá siendo muy activa.
El embajador de Venezuela en Colombia Pavel Rondón afirmó que al igual que en Ecuador, la aspersión de cultivos ilícitos afecta su territorio. El uso del glifosato, que motivó un lío diplomático con Ecuador, ahora preocupa a Venezuela por el impacto ambiental del químico.
En diálogo exclusivo con Caracol Radio, el diplomático dijo que informará a la cancillería de su país la decisión que acaba de tomar Colombia, de iniciar próximamente la fumigación de zonas cocaleras con glifosato en plena frontera. En el caso del Catatumbo, fronterizo con el estado Zulia, la fumigación se adelantará en dos meses, según la información que ha recibido la embajada venezolana.
Rondón señaló que "el glifosato afecta sin consideraciones de nacionalidad". Agregó que las montañas del Catatumbo, que delimitan ambos países descienden sobre rios que desembocan en el lago de maracaibo con la consecuente afectación.
Agregó que el gobierno venezolano todavía no ha tomado decisiones, pero insistió en la necesidad de revisar el método de aspersión aérea con glifosato. Recientemente El presidente Hugo Chávez había manifestado su desacuerdo con este método de fumigación, considerando que puede afectar cultivos lícitos y contaminar los recursos naturales.
Lucha contra la coca
Ecuador y Colombia enfrentados por la "batalla del glifosato"
En los últimos meses, los gobiernos de ambos países endurecieron sus posiciones en torno al tema de las fumigaciones en la frontera para combatir las plantaciones de coca, dispuestas por el Presidente Alvaro Uribe. Organizaciones ambientalistas denunciaron que se está utilizando una fórmula, el Round Up Ultra, que no ha sido probada en ningún lugar del mundo.
La denominada “batalla del glifosato” entre Ecuador y Colombia, desatada por la decisión del Presidente Avaro Uribe de continuar con las fumigaciones en la frontera binacional para combatir las plantaciones de coca, parece haber ingresado en el sinuoso camino de las declaraciones altisonantes y las posiciones enfrentadas.
Pese a las declaraciones del Presidente electo del Ecuador, Rafael Correa, sobre los impactos negativos del glifosato en el medio ambiente y las poblaciones locales, y el anuncio del Ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Francisco Carrión, en cuanto a que Colombia iba a culminar con las fumigaciones, el titular de Agricultura colombiano, Andrés Felipe Arias, calificó de “incoherente” la posición del vecino país.
"Objetar la utilización de glisfosato es incoherente, porque el Ecuador lo utiliza ampliamente en su agricultura; 120 millones de dólares de este químico usan en banano, flores, arroz, soya, maíz y papa", señaló en declaraciones periodísticas aparecidas esta semana.
Más allá de las manifestaciones políticas, existen asimismo explicaciones encontradas respecto del efecto del glifosato sobre la salud de las personas y el medio ambiente. Un informe del departamento de Estado de los Estados Unidos, que desde hace años circula por las embajadas de ese país en el mundo, resalta la inocuidad de ese producto químico.
En el informe se sostiene que de acuerdo a estudios toxicológicos -no precisada la fuente-, el glifosato "es menos nocivo que la sal, la aspirina, la cafeína, la nicotina y hasta la vitamina A" y que se trata de “uno de los herbicidas menos dañinos disponibles en el mercado mundial, ya que solo actúa sobre las plantas que están sobre el suelo en el momento del rociado, a través del contacto con sus hojas".
"Al entrar en contacto con el suelo -continua el estudio-, el glifosato deja de actuar como un herbicida y se descompone rápidamente por la acción de los microorganismos" y agrega que "está entre los pocos herbicidas aprobados para aplicar directamente a malezas acuáticas, o para el control de la vegetación cerca de estanques, arroyos y canales".
Según el informe, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, en sus siglas en inglés), ha declarado que el glifosato “no es cancerígeno” y no presenta "mucho riesgo" de causar efectos genéticos en los seres humanos.
A tal punto el Departamento de Estado lo consideró benigno, que en los considerandos finales del informe se sostiene que se lo utiliza “hasta para controlar la vegetación en las islas Galápagos”, uno de los ambientes más frágiles y protegidos del mundo.
La visión de los ambientalistas es, por supuesto, totalmente contraria al mencionado informe, al que acusan de decir “parte de la verdad”, porque el glifosato que se utiliza para las fumigaciones en Colombia es una fórmula de alta concentración, el Round Up Ultra, donde se mezclan químicos “potentísimos”, señalaron.
"Ellos utilizan un herbicida, el glifosato, que causa un gran impacto pese a lo que dicen, porque se trata de una fórmula sumamente concentrada que no ha sido probada en ninguna otra parte del mundo: el ’Round Up Ultra’, que es glifosato mezclado con otros químicos potentísimos", destacó en su momento, Elizabeth Bravo, titular de la organización Acción Ecológica del Ecuador.
Hace unos cuatro años, un grupo de especialistas, entre los que se encontraba Bravo, realizaron una inspección en la zona del Valle del Río Cimitara, donde viven poblaciones indígenas expuestas a las fumigaciones.
"Hemos constatado que 10 kilómetros fronteras adentro las fumigaciones afectaban en un 80 por ciento la salud de la gente, mientras que a los 5 kilómetros ese impacto ascendía al 100 por ciento", precisó la especialista.
En la agricultura se utiliza normalmente el ’Round Up’, glifosato más coadyuvantes que permiten que el herbicida se pegue más a la hoja y le otorgue cierta solubilidad.
"La hoja tiene lugares por donde respira que se llaman esporas y que están cubiertas por una capita de cera que se abre y se cierra de acuerdo a la humedad del ambiente; entonces, lo que hacen estos coadyuvantes es disolver esa cera y permitir que el veneno ingrese más profundamente", explicó.
"Ahora -continuó Bravo-, la formulación en Colombia es una que no ha sido probada en ninguna otra parte del mundo; es otra, es glifosato más otros químicos para hacer que sea mucho más potente: no se hizo evaluación de riesgo ni ningún tipo de análisis de toxicidad, ni nada. Prácticamente podríamos decir que se está ensayando en Colombia", acusó.
Según la especialista, en los estudios realizados en la frontera con Colombia, de la que participaron profesionales de la medicina y de la agronomía, se detectó una serie de efectos sobre la salud de distintas consideraciones.
"Los médicos -aseguró- diagnosticaron una gama de impactos que van desde abortos espontáneos hasta diferentes grados de irritación de la piel, irritaciones que resultan terribles en una zona como la del Amazonas donde hay una cantidad inigualable de hongos: se abre la piel, se irrita y eso atrae a los hongos. Son cuadros bien feos".
La especialista diferenció el impacto ocasionado por el glifosato que se utiliza en la agricultura del utilizado para erradicar los cultivos de coca.
"Es mucho mayor de lo que se tira en un cultivo agrícola porque en éste lo que se quiere levantar es la ’mala yerba’, que se ha puesto como cultivo, pero no se quiere matar el cultivo en
sí", dijo.
Precisó que en cambio, "en el caso de la coca lo que se quiere matar es al cultivo, entonces la cantidad de químico que se usa es ’bastantísima’; se hacen muchísimos vuelos diarios hasta
que los campos de coca se mueren".