viernes, 28 de julio de 2006

.... A LUCHAR POR LA JUSTICIA .... (LOS SUPERAMIGOS)

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Testimonio. Aseguró conocer algunos hechos de la toma del Palacio de Justicia.

Virginia Vallejo prendió el ventilador
La ex presentadora de televisión colombiana acusó a Santofimio por la muerte de Luis Carlos Galán.

Ernesto Samper fue acusado de recibir dinero de los capos para la campaña de Alfonso López Michelsen.

Sara Gallardo M.
Especial para La Prensa

En el testimonio conocido por el país hace unos días, Virginia Vallejo no solo acusó a Alberto Santofimio Botero de participar como autor intelectual en el asesinato de Luis Carlos Galán. También prendió el ventilador y salpicó a ex presidentes, periodistas y dejó un boquete en torno a la toma del Palacio de Justicia realizada por el M-19 en 1985.

La diva de los años 70 y 80 admitió haberse enamorado de Pablo Escobar y ser testigo de sus planes, convertidos luego en macabros hechos que marcaron con sangre la historia de Colombia.

"Todo eso es consecuencia de lo que este criminal [Santofimio] y Pablo Escobar armaron desde el año de 1982", dijo la ex presentadora de televisión en uno de los apartes de su testimonio.

En su declaración afirmó que Ernesto Samper recibió dinero de los capos para la campaña de Alfonso López Michelsen y que los narcotraficantes conservadores habían financiado la de Belisario Betancourt. Además de señalar al periodista y ex congresista Edgar Artunduaga como el elegido por Escobar para hacer público un casete que desprestigiaba al ex ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, asesinado por su lucha contra la mafia.

Luego se refirió al holocausto del Palacio de Justicia. "...Eso es un capítulo aparte y el día que se llegue a abrir ese proceso, yo quisiera declarar una escena de la que fui testigo, pero no voy a salirme del tema, porque eso fue una cosa del M-19 en la que Santofimio no participó, pero Pablo capitalizó y terminó en una tragedia que ni el M-19 ni Pablo ni nadie había visualizado que llegaría a tener esas dimensiones, pero con la que se pretendía arrodillar al estado de derecho", expresó Vallejo.

Mientras en el país se vive un gran revuelo por el testimonio de la ex amante de Pablo Escobar, vinculada también con uno de los capos del cartel de Cali son todavía muchos los hilos que quedan por desenredar en esta serie de episodios que avergüenzan a Colombia.
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Una extraña reunión

Con un cambio abrupto en el tema y con un intento forzoso por no exhibir una nostalgia encarnada, Virginia Vallejo recogió los anales de un amor lejano:

Al hacer una corta pausa, pero sin dejar el hilo cronológico en el que estaba inmersa su mente, Virginia Vallejo, manifestó:

“Un día me dijo que venía a Bogotá, él casi nunca venía a Bogotá, no le gustaba venir a Bogotá, no le gustaba ponerse corbata. Me dijo que venía a traerme un cassette en el que se veía un Ministro recibiendo un soborno o un dinero para una campaña, ese ministro era Rodrigo Lara. Cuando tocó el timbre, subió Pablo, pero no llegó solo, llegó con todos los grandes capos de la mafia y con Santofimio.

No se podían demorar mucho, se demoraron 50 minutos o una hora, porque iban para la casa de Alfonso López Michelsen y doña Cecilia Caballero de López y, tenían que estar allá, más o menos, a las siete o siete y media. Ese día leímos estos poemas, ese día mi amiga Clara le escribió un poema también, donde dice: “Pablo no tengo que vivir horas extras para verte presidente de la República”.

Porque lo que en esa reunión, más o menos, quedó planteado era que Alberto Santofimio iba a ser el próximo presidente y Pablo lo iba a suceder, que el pueblo enamorado de ellos iba a votar por el uno y después por el otro y que “ahí” del que se les atravesara”.


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Dan a conocer apartes del video de Vallejo
GONZALO GUILLEN / EL Nuevo Herald
BOGOTA


Una historia exclusiva de El Nuevo Herald paralizó a Colombia y se convirtió en el programa de televisión del mes de julio con mayor audiencia y en uno de los 10 más vistos en el país en lo que va corrido del 2006, confirmó el presidente del Canal RCN-TV, Gabriel Reyes.

Se trata de un video grabado por el corresponsal de El Herald en Bogotá, Gonzalo Guillén, que es parte del respaldo periodístico de su historia sobre las revelaciones de Virginia Vallejo, la ex presentadora de televisión que fue amante del narcotraficante Pablo Escobar y ahora acusa al ex senador Alberto Santofimio de haber sido el autor intelectual del magnicidio del candidato presidencial Luis Carlos Galán, en agosto de 1989.

Bautizada como ''la noticia del año'' desde que El Nuevo Herald publicó la historia en su edición del pasado 16 de julio, el video fue transmitido en exclusiva y en su totalidad por RCN entre las 9:30 y las 10:30 p.m. del pasado martes.

El programa captó la atención de los televidentes que se encontraban frente al 58 por ciento de los televisores que estaban encendidos durante la transmisión y dio paso a una polémica nacional que acaparó la mayor parte de los programas de radio de ayer en el país.

El testimonio de Vallejo fue equiparado con el interés que causó en el país la final de la reciente copa del mundo en Alemania y Alvaro García, director de noticias del Canal RCN-TV, dijo que estudia la posibilidad de repetir el programa a petición del público.

Según Vallejo, Santofimio, quien también fue ministro de Justicia y candidato presidencial por el Partido Liberal, influyó de manera determinante en la decisión de Pablo Escobar de asesinar a Galán.

La grabación fue hecha originalmente para proteger la versión que Vallejo le confió de manera exclusiva a El Nuevo Herald y debería ser usada solamente en caso de que ella fuera asesinada.

Sin embargo, tras haber sido sacada de Colombia por el gobierno de Estados Unidos en un vuelo privado, Vallejo optó porque su país oyera su testimonio en vista de que el juez que investiga a Santofimio por la muerte de Galán declaró que no la oirá ni verá las evidencias que dice poseer.

Vallejo se encuentra en EEUU, donde piensa permanecer mientras termina de escribir el primero de dos libros en los que contará secretos de la mafia y la política que ha guardado durante años.

Santofimio está preso, a la espera de sentencia, acusado originalmente, entre otros, por dos prominentes sicarios que fueron parte del círculo de Escobar. Uno de ellos está muerto y otro, alias Popeye, declaró en el juicio.

Sin embargo, la opinión pública y fuentes judiciales estiman que el más valioso de los testimonios es el de Vallejo.

El juez de la causa alega que la etapa de recolección de pruebas ya expiró.

Jorge Arenas, abogado de Santofimio, declaró ayer a RCN-TV que Vallejo, en su criterio, sería ``una mentirosa irremediable. Es una mitómana''.

Arenas sostiene que el dicho de Vallejo es ''una mentira mal aprendida, es un libreto mal elaborado. Es completamente contradictoria con el testimonio de Jhon Jairo Velásquez [alias Popeye]'', alegó''.

El ex ministro de Cultura y analista político Alberto Casas, declaró: ``Me produjo una tremenda impresión, me parece que es un documento imprescindible, puesto que se trata de una testigo de primera mano, de hechos que son muy graves en la historia de Colombia''.

El ex vicepresidente de la República, Humberto de La Calle Lombana, opinó: ``Me pareció, como testimonio humano, muy impactante. Lo oí con cuidado, hay que tomar cada una de sus frases ahora y hacer un balance de lo que ha dicho [Vallejo]. Pero realmente es como un resumen de parte de la historia de Colombia, a veces acertada y otras seguramente no''.

El periodista Daniel Samper Ospina, dijo: ``Creo que algunas de esas cosas ya las sabíamos pero otra cosa es verlas en imagen y voz de ella y, bueno, desde luego que es una de las chivas [noticias exclusivas] más importantes del año si no la más importante''.

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Decisiones polémicas ponen a la Justicia colombiana bajo fuego
HENRY ORREGO / AFP
BOGOTA
La exclusión del testimonio de una ex amante del capo Pablo Escobar, que señala a un político de un asesinato, y la determinación de un juez de que un tribunal castrense procese a militares que mataron a policías antidroga, agitaron el debate en Colombia sobre la eficacia de la Justicia.

La polémica creció después que la Fiscalía reconoció ayer que no usará el testimonio de Virginia Vallejo, que implica al ex congresista y dos veces aspirante presidencial Alberto Santofimio como instigador del asesinato en 1989 de su oponente, Luis Carlos Galán, quien era favorito para ganar los comicios de 1990.

A ello se suma la indignación generalizada por un informe que advirtió la posibilidad de que Luis Alfredo Garavito, quien confesó haber violado y matado a más de 150 niños en los años noventa, quede libre antes de cumplir 13 años de condena, por colaborar a esclarecer los crímenes.

Igualmente, el gobierno admitió el jueves que la Corte Interamericana de Derechos Humanos se apresta a condenar al estado colombiano por dos masacres de decenas de campesinos ocurridas en 1996 y 1997, que consideran sin castigo.

A ello se añaden múltiples advertencias de organismos de derechos humanos sobre la impunidad en que quedarán cerca de 10,000 crímenes cometidos por paramilitares de ultraderecha, tras los beneficios concedidos por el gobierno a cambio de la desmovilización de 31,000 combatientes que concluyó en abril.

''La situación de la Justicia en Colombia es dramática'', admite el profesor y abogado especializado en derecho civil de la estatal Universidad Nacional, Héctor Torrado, quien señala que la ineficiencia de la Justicia se explica por la congestión de los juzgados y la falta de presupuesto.

El jurista dijo a la AFP que en los juzgados colombianos hay 2.5 millones de procesos acumulados y cada año se suma otro millón.

El ex ministro Apolínar Díaz Calleja opina que si bien la congestión judicial explica en parte los problemas, existe un factor estructural y es que la justicia ha sido diseñada para condenar a los más pobres y dejar en la impunidad los delitos cometidos por los sectores más poderosos de la sociedad.

''El sistema penal acusatorio ha servido, entre otras malas cosas, para desviar la administración de justicia y hacer de ésta una herramienta política y represiva'', señala Callejas, miembro de la Comisión Andina de Juristas.

No de otra manera se explica, según Callejas, la rapidez de la justicia en condenar a los campesinos que invaden tierras o que son señalados por informantes anónimos de pertenecer a la guerrilla, mientras se soslayan errores como el de ignorar el testimonio de Vallejo en el juicio contra Santofimio.

La ex amante de Escobar salió el miércoles desde Colombia a Estados Unidos, país al que pidió protección señalando que su vida corre peligro debido a la información que tenía sobre la participación de personalidades públicas en los crímenes cometidos por el narcotráfico.

El vicefiscal Armando Otálora reconoció ayer que la Fiscalía no usará el testimonio de Vallejo contra Santofimio, debido a un tecnicismo, pues fue presentado fuera de tiempo cuando se había cerrado la recolección de pruebas.

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Santofimio y Escobar

Virginia Vallejo, con una actitud algo flemática ante la lejana idea de denotar conmiseración por aquel a quien señaló como artífice intelectual del magnicidio.

“En una de esas reuniones Santofimio, Pablo y yo estábamos sentados y Santofimio le dijo: “mire Pablo, usted va a tener que eliminar a mucha gente, esto se nos está atravesando mucha gente entre nosotros y esto se está volviendo una guerra, usted tendrá que eliminar cabezas”. Y yo dije ¿cuáles?. Y me dijo: “pues las más visibles por lo menos”, “aquí usted se va a tener que hacer respetar, si usted no empieza ya a tomar una actitud más beligerante Pablo, a usted no lo van a respetar, lo están atacando mucho, ataque”.
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Todo por amor

Yo no lo oí una vez, lo oí 12 ó 17 veces y, me acuerdo exactamente de tres”. Al reconstruir las travesías, que en una supuesta actitud épica llevaba a cabo junto a un “filántropo”, la expresentadora dijo:

“Nosotros empezamos a ir a giras. Por alguna extraña razón yo era bella, era famosa y siempre a los hombres poderosos les gusta impresionarme, era, de pronto, la única mujer en Bogotá vinculada, por la experiencia en los medios, a mucha gente importante, que salía en los cocteles, en las fotos de las embajadas y, a ellos les encantaba lucirme en las plazas públicas y salir como si fuera una persona que estaba promocionando la candidatura presidencial de Alberto y las obras de Pablo Escobar y, efectivamente, así lo estaba haciendo.

Todavía, creía que ellos eran unos benefactores de la humanidad, caí en esa trampa, cometí ese error y no me arrepiento, porque era muy joven y me enseñó todo lo que ahora sé, ya lo pagué con 20 años de lágrimas y ya no puedo cambiar la historia de mi vida”.

Con una emoción disimulada y con un ligero intento de embargar las lágrimas en sus ojos, Virginia Vallejo expresó:

“Mucha gente ha querido emular al “Libertador”, eso me parece respetable, ojalá hubiera en América Latina contemporánea, gente que realmente pudiera emular al hombre más grande de América, alguien por quien yo siento un enorme amor”.

“Para aquella época, yo adoraba a Pablo, era un filántropo, era un líder, era joven, él creía que era bello, lamentablemente, a mí no me parece que fuera físicamente lindo, pero a las mujeres no nos importa mucho el aspecto físico de los hombres, valoramos otras cosas”.
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Las grabaciones

Retomando el tema de la entrega del “cassette”, la expresentadora señaló:

“Trajeron un cassette en el que se veía un señor recibiendo un paquete de otro señor, me dijeron que ese señor era Rodrigo Lara y que el otro era Evaristo Porras, quien estaba en la reunión junto con los Ochoa, el “mexicano”, Gustavo de Jesús Gaviria Rivero, eran como veinte capos y un montón de guardaespaldas, un total como de treinta personas y, estaba mi amiga, que había venido de Cali y que le quería vender antigüedades a Pablo Escobar y le quería vender un Cristo para el padre(…),un sacerdote que Pablo quería mucho”.

“Ese día que estábamos leyendo esos poemas, que estábamos muy contentos y que todavía no habían matado a nadie, Pablo me mostró ese cassette y yo le dije: “Pablo, perdóname, pero yo hice un programa sobre Medellín sin tugurios, porque eso era una noticia, tú ibas a sacar a 5.000 personas de un basurero y les iba a dar 10.000 casas, cosa que ningún rico en Colombia ha hecho, eso es noticia; pero yo coger mi programa de televisión en la tarde para denunciar a un Ministro, que no sé si es la persona que aparece en ese video, que yo no sé si el que le está dando el paquete es Evaristo Porras, porque todo es borroso, es una escena como de noche, yo no sé si eso que está allí es un soborno(...)".

"(...)Aquí está mi amiga vendiéndote un Cristo, si tú me traes un paquete con la plata del Cristo, el día de mañana también van a decir que eso es un soborno, porque alguien lo filmó o tomó una foto. a mí no me consta que eso es un dinero que le dieron a un Ministro para una campaña; ya sé que ustedes le dieron mucho dinero en las campañas presidenciales del ochenta y dos a Ernesto Samper, por ejemplo, para la campaña de López, que yo entiendo que la campaña de Belisario o de los que son conservadores, ustedes, como el “mexicano” y Jesús Gaviria Rivero, tu socio.

Si yo voy a denunciar a Rodrigo Lara, entonces yo tengo que denunciar a todos los demás, porque hay unos cien políticos que recibieron dinero de ustedes y, la labor de mi programa, es hacer noticias, no es denunciar a un Ministro que recibió un dinero de ustedes, consíganse a otro que les haga ese favor”. Ellos se consiguieron a Edgar Artunduaga”.
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En medio del poder

Con el vaho ausente de una idea lejana de lo que pudo ser una “cruzada humana”, Virginia Vallejo empezó a narrar la categórica realidad que enmarcaban los hechos tras el poder.

“A finales del ochenta y siete, yo trabajaba y conocí a Gilberto Rodríguez, dueño del Grupo Radial Colombiano y alguna vez le dije a Gilberto Rodríguez que pasara por mi casa: “yo quiero proponerle a ti y a Pablo que acaben con esta guerra que va a acabar con este país” ellos ya le habían propuesto a Alfonso López y al Gobierno de Belisario que pagaban la deuda externa, que entregaban la rutas, los insumos y que ayudaban a desarmar a la guerrilla; yo les decía: “este es otro Gobierno, porqué no hablan incluso, con Luis Carlos Galán(…).

Pablo, se han sentado a negociar los alemanes con los gringos después de la Segunda Guerra Mundial(…), a Galán ustedes no lo van a comprar, pero si ustedes le venden la paz, es posible que se interese en una nueva fórmula a la que Belisario no podía aceptar, porque la campaña del ochenta y dos si había recibido dineros calientes”.

“Entonces, Gilberto llegó con Santofimio a mi casa, eso iba a cambiar completamente el tema de conversación, ya no íbamos a hablar de Pablo. (…)”.

“El tema más o menos fue: “Pablo se volvió un terrorista, que se enloqueció, que está matando a todo el mundo, en cambio nosotros si somos inteligente, si somos elegantes(…)””.

“Poco después hablé con Pablo sobre la visita de Santofimio y Gilberto Rodríguez Orejuela y fue la última vez que lo ví”.

“Nuestra relación no era la misma, me dolía mucho lo que estaban haciendo con el país, me sentía avergonzada(...) Le dije: “Tú vas a tener que vivir con una realidad y es que Luis Carlos Galán va a ser el próximo Presidente y tú vas a tener que negociar con él”, Pablo le dijo que él estaba “primero muerto” y que él estaba en una guerra: “puede que lo elijan pero él no se posesiona, póngale la firma(…) tarde o temprano yo voy a tener que matar a Luis Carlos Galán”.
Publicado por calamary @ 17:00 | 0 Comentarios | Enviar

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