lunes, 10 de julio de 2006

ÜLTIMO SORBO DE LA COPA

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RLIN.- Italia demostró que no le importan las críticas ni el descreimiento. Contra todos los pronósticos y envuelto en una profunda crisis, el fútbol italiano sumó su cuarto título mundial y fue desde el punto de penal. Luego de empatar 1-1 con Francia en el tiempo reglamentario, los azzurros festejaron en los disparos desde los 12 pasos.

La imagen de Lippi, sonriendo orgulloso mientras fuma un habano en pleno festejo, es el reflejo de quien vuelve a casa con la satisfacción de la tarea cumplida. La contrapartida es Domenech, que se perfilaba como el candidato al festejo durante el transcurso del partido, pero que a partir de los penales cambió su rostro, para finalmente ser con una envidiable hidalguía el único francés en una cancha repleta de felicidad italiana.

Zidane no pudo tener la despedida soñada. Luego de un buen partido, tuvo una actitud descalificadota contra Materazzi y terminó expulsado en el último partido de su carrera. En la definición, su equipo lo extrañó.

El conjunto azzurro se consagró por cuarta vez en su historia y quedó como escolta del líder Brasil en la lista de títulos de todos los tiempos. Los campeones de los 17 mundiales son: Brasil (5), Italia (4), Alemania (3), Argentina, Uruguay (2), Francia, Inglaterra (1).


CLAVES
Se supo defender. Cuando el conjunto dirigido por Marcello Lippi mostraba claros signos de cansancio, su última línea expuso su mejor versión y cerró cada posibilidad de peligro por parte de Francia.

Lo dejó ir. El equipo francés fue superior durante la mayoría del partido.
Con mayor resto físico, los de Doménech pudieron rematar el encuentro durante el tiempo reglamentario, pero carecieron de precisión en el último toque.


DESTACADOS
Zidane. Estaba todo dado para el más glorioso de los retiros, pero pasó lo que nadie esperaba. El capitán tuvo un buen partido, pero tuvo una reacción incompresible, se fue expulsado y su equipo lo echó de menos en los penales.

Cannavaro. El capitán fue de los pocos italianos que nunca se cansó. Corrió, alentó a su equipo y fue el estandarte de la sólida defensa azzurra.




Domenech: "Estoy profundamente decepcionado"


PARIS (AFP).- Raymond Domenech, entrenador de Francia, admitió se siente "profundamente decepcionado" por la derrota sufrida ante Italia en la final del Mundial.



Ellos se armaron para llegar a los tiros penales. Para ellos, era la única salida posible
"Estoy profundamente decepcionado. Uno no puede sino estar decepcionado por lo que ha ocurrido, por el partido, por la final. Por la calidad del partido, creo que merecíamos (ganar). Solamente la victoria es bella y nos faltó alguna cosa", dijo Domenech.

Según el entrenador "se podrían decir cosas, pero son los italianos los campeones del mundo. Ellos se armaron para llegar a los tiros penales. Para ellos, era la única salida posible".

La expulsión de Zizou. Para el entrenador francés, la expulsión del astro Zinedine Zidane, ya en el alargue, definió el partido: "(Marco) Materazzi fue el hombre del partido (porque provocó la expulsión), no fue (Andrea) Pirlo. Que haya terminado de esta forma, es triste. Ha tenido una gran carrera e hizo un gran Mundial", señaló.


EL ADIOS DE ZIZOU


Campeón del mundo y de Europa, mejor y más caro jugador del mundo, "galáctico" en el Real Madrid y capitán de los "Bleus". Zinedine Zidane, número uno francés, ganó lo que se propuso en los 17 años de una carrera que llegó a su fin de la peor manera: con una expulsión en la final de una Copa del Mundo.

Talentoso, provisto de una técnica y una visión del juego fuera de lo común con el balón en el pie, carismático pero modesto, Zidane permanecerá en la retina como aquel jugador que con dos cabezazos mágicos convirtió a Francia campeón del mundo en 1998.

Por siempre, para 60 millones de franceses, será el hombre de la final disputada en el Stade de France, en la que Francia arrolló a la todopoderosa Brasil por 3-0. "¡Zizou presidente!", corearon un millón de aficionados en los Campos Eliseos.


Su ciudad natal. En Marsella, donde nació en 1972, es considerado como el mejor de los embajadores de la ciudad, aunque, paradójicamente, nunca haya jugado en el Olympique, club que representa a dicha ciudad.

Los primeros pasos. A los 14 años jugaba ya en Cannes. Antes de cumplir los 17, debutó en la máxima categoría, más precisamente el 20 de mayo de 1989.

El despegue. Cuatro años más tarde fichó para Burdeos. Celebró su debut con la selección el 17 de agosto de 1994, con dos goles en el empate 2-2 contra la República Checa, en Burdeos.
En 1996 sufrió su primera decepción al perder la final de la Copa UEFA ante Bayern Múnich. Con Juventus conquistó la Supercopa de Europa, la Copa Intercontinental y dos títulos del Calcio, para engrosar su palmarés, al que todavía le faltaba la Champions, tras perder las finales en 1997 y 1998.

Corona mundial. Llegó entonces Francia ´98, la ocasión soñada por el mediocampista para conquistar definitivamente a su país y al mundo. Terminó el año recibiendo el Balón de Oro, uno de los galardones individuales de mayor prestigio.

Tocó el cielo con las manos. Operado de su rodilla en agosto de 1999, fracasó en la conquista del "Scudetto" con la ´Juve´ en el 2000 y 2001. Mientras tanto ganó la Euro-2000 con los ´Bleus´, y fue autor de los goles decisivos en cuartos de final y semifinales ante España y Portugal. Había alcanzado la cima.

El más caro. En 2001, el francés se convirtió en el jugador más caro del mundo. Florentino Pérez, el ambicioso ex-presidente del Real Madrid, se lo quitó a la ´Juve´ por 75 millones de euros. Zidane se convirtió rápidamente en ídolo del exigente público madrileño. El artista se había convertido en un "galáctico". La Liga de Campeones, que tanto se había hecho rogar por él, cayó rendida a sus pies en 2002, gracias a un gol perfecto, una volea con la zurda que dio la vuelta al mundo. A los 30 años, Zidane ya se había convertido en la superestrella y la personalidad preferida por los franceses. Los contratos de publicidad y los millones de euros se amontonaban.

La lesión en Corea-Japón. En 2002, con la llegada de un nuevo Mundial, Francia sólo tenía ojos para él. Pero el mediocampista galo se lesionó el muslo izquierdo a tres días del inicio, y cuando quiso reaparecer ya era demasiado tarde para las aspiraciones francesas.

El declive de una figura. Con Real Madrid conquistó un nuevo título en la Liga española en el 2003, pero desde entonces las cosas fueron de mal en peor. El club merengue no ha vuelto a saborear un título, y en la Euro-2004 no pudo evitar la eliminación en cuartos de final de los "Bleus" a manos de Grecia.

Una despedida negra. Con el Mundial de Alemania la carrera de Zidane ingresaba en la recta final, pero nadie imaginó el desenlace que tuvo. Una brutal agresión sobre Materazzi le valió la expulsión, para cerrar su carrera de la peor forma. Este partido, que será recordado como epílogo a sus 17 años de carrera, seguramente no sea el mejor recuerdo. Por Juan Pablo Bacino
De la Redacción de LANACION.com
jbacino@lanacion.com.ar
Publicado por calamary @ 2:27 | 0 Comentarios | Enviar

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