Guerreros de Terracota
Luego de casi tres años de gestión del Museo Nacional, 25 horas y media de vuelo entre Xi’an (China), Beijing, Luxemburgo y Bogotá, (14 días, contando las escalas en Beijing y en Luxemburgo) y un recorrido de una hora a paso de tortuga por las calles capitalinas, los Guerreros de Terracota están listos para que el público los visite desde este 17 de junio.
Guerreros ya están en Bogotá
Todo un opertivo fue necesario para recibir las 73 piezas arquológicas. La exposición se abre al público el 16 de junio.
Después de casi tres años de gestión del Museo Nacional, 25 horas y media de vuelo entre Xi’an (China), Beijing, Luxemburgo y Bogotá, (14 días, contando las escalas en la Beijing y en Luxemburgo) y un recorrido de una hora a paso de tortuga por las calles capitalinas, llegaron el martes, por fin, los anunciados guerreros de terracota.
Son siete figuras de 1,80 me-tros de altura, en promedio, con un peso aproximado de 290 kilos cada una, y otros 66 objetos que conforman la exposición más importante del año en el museo.
El traslado de los guerreros, cuyo conjunto de casi 10.000 es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX y que son patrimonio cultural de la humanidad, estuvo rodeado de expectativa, misterio y cuidado extremo.
Todo un operativo
Para dejar salir a sus soldados, el Museo de los Guerreros y Caballos de Terracota de Quin (lleva el nombre de Quin Shihuang, el emperador que los mandó hacer) exigió que solo hubiera una parada afuera de China.
Las obras llegaron a Bogotá a la 1:45 p.m., en un vuelo de la empresa Cargolux acompañadas de Zhu Xuewen, subdirector del departamento de Museografía del museo y Zheng Ning. Ambos, más impenetrables que la muralla china pues, aunque cuentan con una intérprete, no hablan con la prensa. Ninguno les quita los ojos de encima a las 22 cajas –la mayoría azul celeste– de casi dos metros de largo por un metro y medio de ancho, donde vienen sus guerreros.
Afuera de las bodegas de Taescol, en la zona de carga del aeropuerto El Dorado, se situó un tráiler de 17 metros, pero solo hasta las 6 p.m., debido a la lentitud de los trámites de aduana, media docena de empleados de Aviatur empezaron a cargarlo.
Mientras, 14 policías motorizados daban vueltas y repasaban la ruta con Eladio Amazán y Abraham Velandia, conductores veteranos de Inantra, la empresa transportadora “Exigieron que los carros tuvieran suspensión neumática y no podemos ir a más de 30 kilómetros por hora”, dice Amazán, y agrega: “Es porque los guerreros son muy delicados. Yo me acuerdo cuando los descubrieron en 1974, porque los mostraron por televisión. Lo que no sé es por qué son tan altos. En esa época los chinos no eran tan grandes. Debe ser un ideal que tenían de sus guerreros”.
Solo hasta las 7:30 p.m. empezó el ‘desfile’ de los tráilers, un camión con un montacargas y la ruidosa escolta policial que pasaba veloz junto a los vehículos, para alternarse en la misión de detener el tráfico en los cruces viales. Eso, porque los chinos dijeron que los camiones no podían parar en el trayecto.
Aún sin obedecer semáforos, el recorrido, que se hace en 25 minutos, duró una hora.Por eso quienes iban por las avenidas el Dorado, 34 y, más tarde, el centro de la ciudad tuvieron que andar a paso de soldado terracota por unos minutos.
Respiración contenida
La caravana llegó al Museo Nacional en medio de sirenas. En una puerta lateral una docena de empleados y curiosos se reunieron expectantes. Entonces abrieron la puerta del primer tráiler. Desde afuera se vieron las cajas azules con letras en chino y la típica calcomania de Fragile.
Hubo un poco de algarabía, hasta que apareció un hombre parado en un montacargas. Todos se apartaron, como si fuera el mismo Quin Shihuang el que pasaba. El empleado introdujo las pinzas de su vehículo bajo la primera caja y dejó sonar el tradicional ‘bip-bip’ de los montacargas cuando trabajan. Eran las 8:45 p.m. y solo se oían el ‘bip’ y las cámaras de algunos periodistas, pues los presentes contenían la respiración en un rictus, como ayudando a que la caja no cayera. No cayó. Entró abrazada por cinco empleados que se le aferraban como si de ella dependiera su empleo. Todos los guerreros llegaron a salvo. Desde el 15 de este mes podrán ser vistos por los colombianos.
7.800 kilogramos pesaron las 22 cajas que contienen, además de los guerreros de barro, piezas de uso diario, armas y la réplica de una carroza en bronce. las piezas tienen 22 siglos de antigüedad y fueron halladas en 1974 por un campesino de la provincia de Xi’an (China).
DIEGO GUERRERO
REDACTOR DE EL TIEMPO
Piezas únicas
"Es muy emocionante tener a los guerreros aquí y es una gran responsabilidad, porque son patrimonio de la humanidad”.
María Victoria de Robayo. Directora del Museo Nacional.
Como ir al Museo Nacional
La inauguración será en la noche del 15 de este mes. Asistirán representantes de Colombia y de China.
La apertura al público será un día después.
Las entradas tendrán un valor de 5.000 pesos para público general. Estudiantes con carné 3.000 pesos.
Personas con carné de Sisbén vigente de niveles 4,5 y 6, 2.000 pesos.
Adultos mayores de 65 años, niños menores de 5 años, personas discapacitadas y con carné vigente del Sisbén, en niveles 1, 2 y 3, al igual que los amigos del Museo Nacional tendrán entrada gratis.
Informes en el teléfono 3348366.