Zagalillos del Valle
Zagalillos del Valle, venid,
pastorcillos del monte, llegad,
esperando que el Dios prometido,
ya vendrá, ya vendrá, ya vendrá.
Nacerá en un establo, zagales,
pastorcillos venid adoremos,
hoy venimos y luego volvemos,
y mañana nos puede salvar.
Zagalillos del Valle, venid,
pastorcillos del monte, llegad,
esperando que el Dios prometido,
ya vendrá, ya vendrá, ya vendrá.
La esperanza, la gloria y la dicha,
las tendremos en El,quién lo duda?
Desdichado de aquel que no acuda,con la fé que lo debe animar.
Zagalillos del Valle, venid,
pastorcillos del monte, llegad,
esperando que el Dios prometido,
ya vendrá, ya vendrá, ya vendrá.
Hoy venimos, Niñito del alma,
a entonarte estos cantos de amor,
esperando que en cambio nos digas:
"Hermanitos, la paz mía os doy.".
Zagalillos del Valle, venid,
pastorcillos del monte, llegad,
esperando que el Dios prometido,
ya vendrá, ya vendrá, ya vendrá.
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Lecciones de una derrota
Ramiro Bejarano Guzmán
Ganó Uribe, como estaba previsto en las encuestas. Lo primero que demostró el sistema de la reelección inmediata que estrenamos, fue que derrotar al presidente-candidato es casi un imposible. Así ha ocurrido en otras latitudes, de suerte que aquí no podíamos ser la excepción. Mi personal consejo de que a Uribe habría sido mejor dejarlo como único candidato, ahora no parece descabellado, así haya crecido exitosamente la izquierda democrática, hecho que, por supuesto, celebramos todos.
La celebración ruidosa de los uribistas muestra desde ya lo que será el tono de este segundo cuatrienio. Ojalá aterricen y caigan en la cuenta de que la democracia les concedió el privilegio de gobernar otro período, pero que también ese pueblo que hoy los ungió con otros cuatro años de poder, muy pronto les va a exigir realizaciones en la política de empleo, seguridad social, vivienda y en tantas otras necesidades pendientes de atención oficial, para no mencionar lo que la gente espera de la famosa seguridad democrática, que en estos años no ocurrió.
Y en cuanto al futuro del liberalismo, sin duda lo que pasó fue un desastre, pero no es el fin. Lo primero es que la consulta interna del Partido Liberal sólo sirvió para deteriorarlo a extremos no imaginados. Que Serpa no haya superado como candidato la votación que obtuvo como precandidato, muestra cómo esa elección no fue transparente, sino tramposa, y lo seguirá siendo mientras en ella puedan intervenir votantes de otras colectividades.
En efecto, los conservadores y otras fuerzas uribistas votaron en la consulta interna por Serpa, lo hicieron transitoriamente ganador, porque desde muy temprano le jugaron a la tesis gobiernista de que debilitar al aspirante del liberalismo tenía una doble consecuencia favorable a la reelección. De un lado, crear las condiciones para que Uribe se tome el liberalismo y se arrope con las banderas que no ha interpretado ni ondeará en el futuro, porque él es un hombre de derecha. Adicionalmente, inflar a Carlos Gaviria, para asustar a los electores tradicionales, muchos de los cuales salieron a votar porque les caló el cuento de que volvía el diablo o el mismo Stalin.
Adicionalmente, el proceso de escogencia del candidato liberal fue muy largo porque así lo quiso Serpa, convirtiéndose en víctima de su propio invento. Si hubiese permitido que la consulta hubiera tenido lugar en noviembre del año anterior y no en marzo, como lo pidieron algunos, entre otros Peñalosa, se habría ahorrado varios meses de críticas provenientes de los otros precandidatos liberales. Cuando Serpa ganó la consulta interna, ya acusaba varios meses de desgaste en términos de opinión, lo que sumado a un discurso que nunca le llegó a la gente, sólo podía terminar en la catástrofe que de nuevo sacude al liberalismo, pero que no lo aniquila.
A diferencia de los pregoneros del entierro del liberalismo, sigo creyendo que el partido tiene vida. Su opción no estaba con ganar el poder, porque las encuestas no permitían acariciar esa posibilidad. De manera que el liberalismo lo que tiene que hacer ahora es mantener compactos sus 18 senadores, ese número sigue constituyendo una fuerza de respeto en el Congreso. Lo que no puede ocurrir es que esos senadores se volteen, dándole una bofetada al pueblo que los eligió.
Si algo han de aprender los liberales que estén pensando en cruzar la línea para ingresar al Gobierno, es que a Serpa le cobraron además el favorcito que le hizo al régimen de irse para Washington como embajador en la OEA, en nombre de la unidad nacional que el Gobierno jamás propició. Con notoria mala suerte, Horacio no pudo superar el cargo, por cierto injusto, de su presunta falta de coherencia. Así que a los que estén tentados, que miren el naufragio de Serpa. ¿Diálogos a estas horas con el liberalismo oficialista, como lo quiere Uribe? Francamente, eso suena más a celada.
La lección más inquietante es que la aplastante mayoría de los colombianos hizo posible el sueño de que Uribe se levantara como presidente para acostarse como monarca, dueño del gobierno, del Congreso, del Poder Judicial, de los organismos de control, de la Fiscalía, de los medios. Ahora más que nunca es vital que el liberalismo y el victorioso Polo Democrático asuman con dignidad la oposición patriótica a ese Gobierno todopoderoso, que a lo mejor se nos queda por ocho años más.
notasdebuhardilla@hotmail.com
tomado de : http://www.elespectador.com/html/i_portals/index.php